domingo, 30 de enero de 2011

Un reflejo

El Infierno en mi mente; un ininteligible gorgoteo de sensaciones fluyen desde mi corazón hacia mis neuronas; el ser que me observa desde el espejo es incapaz de descifrar las inexpresivas tesituras de mi rostro. Un halo de riego incesante que se escapa de mis fauces, pronunciando indecentes pensamientos destripados por mi subconsciente, se jacta de poseer la verdad sobre lo que ocurre en mi interior.
Las nubes han cubierto el cielo; no veo El Sol desde este espejo. Lucho incansable por escapar de esta vidriosa prisión que encarcela mis sueños. Deseo correr desnudo gritando a los viejos que pasean por la calle la intensidad que pueden alcanzar mis ansias de volar; mas no lo consigo, sigo atrapado entre estas baldosas que cubren la pared sobre la que cuelga el marco de mi vida. Ni el fortísimo rechinar de mis dientes consigue crear una mísera grieta en la superficie de esta banal existencia, reducida a un reflejo en el espejo.
Envuelvo el mango de un martillo con mis dedos y arremeto con toda la fortaleza de mi fuero interno contra la pulida llanura que me mantiene preso. Los desesperados y enrabietados gritos que prolifera mi alma provocan la resonancia de la barrera que del mundo me separa. Saco un pie, me aferro al borde con una mano; con miedo tanteo las paredes que hasta ahora me encerraban. Poco a poco, incrementando el intervalo de tiempo cada vez más rápido, me aventuro hacia una nueva vida. Mis pasos, acelerados por el frenético ritmo de mis latidos, se tornan más a cada segundo en una incesante marcha hacia lo desconocido o, al menos, hacia lo añorado.
Corre, alma libre que ha escapado de su cuarentena; corre hacia una ventana desde la que precipitarte sin cadenas. No colgarás nunca más de una pared; tu visión del mundo dejará de ser un reflejo de lo que tu mente inculcaba en tus sueños. Lánzate hacia la realidad, mas no dejes de soñar; conserva tus sueños en un frasco con olor a viejo, pues quizás algún día algo desees saber de ellos. Vive el presente, no te esmeres en desencadenar una retahíla de esperanzas infundadas y limita tus acciones a lo que tu juicio considere conveniente.
Sueña, ríe, canta, llora, ama, siente, pierde, anda, tropieza, levanta, yace...
Vive, disfruta, habla, grita, aprecia, existe, apuesta, acierta, pierde, gana, descansa...
Pero nunca, ni a lo lejos, vuelvas a vivir en un reflejo.

No hay comentarios: